¿Qué es una vacuna y cuáles son sus beneficios?
Si hay una palabra que está en boca de cualquier persona hoy en día, es la palabra vacuna.  Desde las farmacias, hoy más que nunca, tenemos una gran responsabilidad social y profesional para nuestros pacientes, haciendo una de las funciones que mejor sabemos hacer, la de informar. Una función que va inherente a nuestra profesión.

Es un producto biológico que se utiliza para prevenir enfermedades infecciosas a través de la activación de nuestro propio organismo para que éste pueda desarrollar defensas específicas contra las mismas. Por esto mismo, por norma general, las vacunas contienen parte del microorganismo causante de la enfermedad o el germen entero, pero muy debilitado o inactivado.

¿Cuáles son los principales beneficios?

Hay evidencias, que no se pueden negar:

  • Las vacunas salvan vidas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que gracias a los programas de vacunación se salvan entre 2-3 millones de vida cada año.
  • Las vacunas han permitido reducir la morbilidad asociada y aumentar la calidad de vida. Esto es especialmente importante en pacientes crónicos que son más susceptibles de desarrollar complicaciones derivadas. Son estos pacientes a los que nosotros, desde la oficina de farmacia, tenemos más fácil acceso.
  • Las vacunas ofrecen protección no solo al que se vacuna sino también al resto de la comunidad. Lo que se denomina inmunidad de rebaño.1
  • De forma indirecta, el uso de las vacunas reduce las resistencias antimicrobianas, ya que, al vacunarnos, evitamos la posible infección derivada de la complicación del agente causante, y su consiguiente tratamiento antibiótico.
  • Proporcionan beneficios sociales y económicos.
  • Nos ayudan a prevenir enfermedades relacionadas y algunos tipos de cáncer como, por ejemplo, la vacuna frente a la gripe confiere protección frente a otitis, la del sarampión frente a la disentería o la neumonía y, como es bien conocido, la vacuna del VPH (virus del papiloma humano) protege frente a distintos tipos de cáncer.
  • La vacunación aumenta la esperanza de vida.
  • Las vacunas son seguras. Sus riesgos siempre serán menores a los beneficios aportados.
  • La vacunación es importante a lo largo de toda la vida, no acaba en la infancia. Un ejemplo claro, lo tendríamos con la vacunación anual de la gripe estacional en aquellos grupos de riesgo. O la del herpes zoster en mayores de 50 años. Inclusive, la vacunación en personas mayores de 65 años con vacunas antineumocócicas, que prevengan de complicaciones futuras.

Fuente: El Club de la Farmacia, Beatriz Díaz-Carrasco.